Crítica De El Consejero, De Ridley Scott
Ridley Scott, Cormac Mccarthy, Michael Fassbender, Brad Pitt, Penélope Cruz, Cameron Díaz Y Javier Bardem, Juntos En Un Relato Fronterizo De Drogas, Sexo...
Ridley Scott, Cormac McCarthy, Michael Fassbender, Brad Pitt, Penélope Cruz, Cameron Díaz y Javier Bardem, juntos en un relato fronterizo de drogas, sexo, violencia y corrupción. La que a priori era una de las películas más atractivas y oscarizables del año se ha convertido en una de las más vituperadas y maltratadas por la crítica en medios tradicionales y redes sociales. Los argumentos pueden resumirse en tres: aburrida, desastre narrativo y abundancia de diálogos espesos. Lo contrario de lo que prometía el tráiler y la testosterónica campaña de marketing.
Esta breve introducción es pertinente porque pone de manifiesto una venenosa dinámica que en los últimos años se ceba con el cine comercial: las expectativas. A menudo se juzgan las películas por lo que creemos que vamos a ver, lo que queremos ver o lo que pensamos que debían haber hecho sus creadores, en lugar de sentarnos con la mente limpia y valorar lo que nos cuentan. Las ideas preconcebidas son inevitables y que levante la mano quien no fantasee a partir de un teaser o un viral. Pero aquí hablamos de sentencias a muerte a priori, y El consejero es un ejemplo cristalino de esta absurda espiral.
La última cinta del director de Alien podrá gustar más o menos -las opiniones son sagradamente libres- sin embargo no parece de recibo liquidarla con razones basadas más en la frustración de una teoría preconcebida que en una opinión calibrada a partir de una realidad. Filmada como los ángeles, El consejero tiene una gran virtud que ya por sí sola justifica el precio de la entrada: es una película sin frenos. En el invierno de su carrera, Scott se ha sacado de la manga una narración radicalmente libre que se pasa por el forro todas las convenciones narrativas y dramáticas del thriller hollywoodiense. El británico no quiere agradar, al contrario, expone al público a un relato visceral y nihilista que retrata a la raza humana como la peor escoria que pisa la tierra. Puro McCarthy, sí, pero también puro Scott.
En ningún momento podemos sentirnos cómodos con lo que vemos y oímos. Es difícil empatizar con ese catálogo de hijos de mala madre que encabezan Javier Bardem -por una vez, su look está justificado-, una excelente Cameron Díaz en modo mantis religiosa y un Brad Pitt cuyas sentencias filosóficas se encuentran entre lo mejor que ha escrito el autor de La carretera. Fassbender y Cruz, la pareja de ingenuos atrapados en la red criminal, tampoco merece nuestra compasión porque en el fondo dan vida a un par de mediocres con ansias de medrar. Y ya se sabe que el clavo que sobresale es el primero que se lleva el martillazo.
Inquietante, descorazonador y angustioso, como todas su novelas, el guion de El consejero sería en otras manos un borrador sin pulir, un libreto más literario que fílmico, un material necesitado de varias reescrituras. Scott, viejo zorro, lo ha adaptado tal cual probablemente porque intuye que un autor tan alérgico a la ortodoxia narrativa como es McCarthy no puede respirar en el canon de un thriller convencional. Y es esa decisión la que convierte su película en un gozoso experimento con arritmia en el montaje, nulo sentido del orden dramático, personajes abocetados y escenas gratuitas. ¿El anticine? Quizás, o puede también que un corte de mangas a la herencia del noir. Un nuevo modo de contar.
De un tiempo a esta parte está de moda enterrar el postmodernismo para buscar en su lugar un nuevo paradigma visual. Si El consejero la firmara Tony Scott, muchas voces le otorgarían ese mérito. Pero la dirige el hermano malo, el que tuvo suerte en sus primeros años y después sesteó, el vendido, el megalómano, el viejo acabado. Qué mala es la envidia.