Crítica De La Fiesta De Las Salchichas

Con toda seguridad, La fiesta de las salchichas es la película más gamberra e irreverente del año. Ya nos hacíamos una idea en los tráilers, pero se corrobora en la hora y media de duración que tiene el filme, que trata de mantener un ritmo de carcajadas constantes por medio de humor irreverente, que se muestra sin ningún tipo de tapujos tanto en palabras como en hechos. Buena prueba de ello es una secuencia en la que vemos una orgía que envuelve a todos los productos del supermercado. El surrealismo de la cinta alcanza cotas insospechadas durante gran parte del metraje. ¿Quién se habría imaginado tiempo atrás que tendríamos entre nosotros una película protagonizada por unas jodidas salchichas?

Tanto Greg Tiernan como Conrad Vernon, con bastante bagaje en el cine de animación bastante más tradicional -Vernon fue el director de Shrek 2 y Monstruos vs. Alienígenas- se han soltado la melena con La fiesta de las salchichas. Claro que, al cargo del guion se encuentran Seth Rogen y Evan Goldberg (Malditos vecinos, La entrevista), auténticos adalides en el gamberrismo cinematográfico. El resultado no es otro que una cinta sin otras intenciones que hacer reír con un humor burdo, lo que la convierte en un producto simplón en líneas generales.

Se podría decir que La fiesta de las salchichas hace suyo un hecho clásico en la industria del celuloide, que no es otro que mostrar su gran mayoría de gags en los tráilers publicitarios, dejando para el producto final tan solo un par de sobresaltos humorísticos reseñables. Aun así, es capaz de dejarnos atónitos con determinadas secuencias, cuya creación probablemente se deba a una o varias noches con mucho brebaje de la alegría y un tanto de humo de la felicidad. Resulta obvio, pero huelga decir que, a pesar de tratarse de una cinta de animación, el contenido de la misma está específicamente destinado al público adulto, ya que habla sin ningún tipo de reparo de sexo, drogas y rock and roll. Vale, de esto último no, pero bien podría.

Quizás, el punto más fuerte de este Toy Story de dos rombos sea precisamente el surtido de personajes que nos encontramos. Bolsas de patatas rechonchas, una pareja de rebanadas de pan de lo más peculiar que abordan con sutileza el asunto del racismo y la homosexualidad, un chicle con complejo de Stephen Hawking -y de Terminator- e incluso una ducha vaginal con ganas de... bueno, eso. Además, el reparto de voces se compone por rostros bien conocidos de Hollywood, entre los que nos encontramos al propio Seth Rogen, Jonah Hill, Salma Hayek, James Franco o Kristen Wiig entre otros. Todos ellos cumplen a la perfección, dotando de una desbordante personalidad a sus avatares alimenticios.

LO PEOR: La mayoría de puntos graciosos se han visto en los tráileres.

Maya Lin-Takahashi

Maya Lin-Takahashi

Consumer Tech & Gadget Reviewer

Maya is a hardware enthusiast who tests and reviews smart home devices, smartphones, wearables, and audio gear. She focuses on practical consumer value and build quality.

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